Tras ocho años de espera, se dieron por comenzadas las obras de recuperación de la escuela Ramón Barros Luco de Valparaíso, emblemático edificio del barrio El Almendral que resultó severamente dañado por el terremoto de 2010 y que lo obligó a cerrar sus puertas.

Sin embargo, éstas se volvieron a abrir gracias al inicio de obras del proyecto “Normalización Escuela Ramón Barros Luco”, con un presupuesto de $5.654.959.518 financiados por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), siendo fondos traspasados desde el Ministerio de Educación al Gobierno Regional, y cuyas obras serán ejecutadas por la empresa Ingeniería y Construcción Puerto Principal.

Tras realizar un completo recorrido por el edificio, declarado como Monumento Histórico de Valparaíso, el alcalde Jorge Sharp expresó que “después de ocho años podemos decir que las obras comienzan y que dentro de 450 días, según el contrato, la escuela será devuelta a Valparaíso y en particular a la comunidad escolar que estos años lo ha pasado muy mal».

Emocionada, la presidenta del centro de ex alumnas de la escuela, Isabel Soto, señaló que «el proceso ha sido bien triste porque en un comienzo tuvimos que luchar contra las institucionalidades, sin embargo hay que agradecer a los distintos actores que han contribuido en que hoy tengamos a personas trabajando en el inmueble, algo que nosotras pensamos que no iba a pasar».

Obras

El proyecto considera la restauración integral del inmueble de más de 10.000 metros cuadrados, dando cabida a 700 alumnas, la normalización y reparación estructural de pilares, machones y losas de hormigón armado, la construcción de juntas de dilatación para mejorar el comportamiento sísmico y la aplicación de fibra de carbono en reparación de grietas.

También la recuperación de espacios para salas de clases, salas de profesores (recuperación de terraza), zona de parvulario, circulaciones y accesibilidades, según la normativa vigente. La instalación de un ascensor en el patio principal que de accesibilidad en toda la altura de la escuela, y la recuperación de todos los servicios básicos, adicionando climatización, red húmeda, sala de basura, equipo hidroneumático y mobiliario en obra.

Juan Abarca, administrador de la obra, precisó que “nuestro compromiso es hacer el máximo esfuerzo para salir con este proyecto en el plazo, ojalá antes y con la claridad que requiere. Parte del proyecto es la recuperación estructural, pero también hay un aspecto patrimonial y ese es un trabajo muy delicado”.