La organización criminal, vinculada al Tren de Aragua, operaba en el Valle de Azapa con amenazas de muerte y exhibición de armas.
La detención fue llevada a cabo por funcionarios de la prefectura de Migraciones y Policía Internacional, en el complejo fronterizo Chacalluta.
Los sujetos de nacionalidad peruana se encontraban de manera irregular en el país.