Ariana Grande se llevó este domingo el primer Grammy de su carrera y no estuvo para recibirlo, tras diferencias con la producción de la ceremonia que la llevaron a decidir no asistir.

Grande se llevó el premio a mejor álbum vocal pop por su cuarto álbum de estudio “Sweetener”, en una difícil categoría en la que competía la perenne favorita, Taylor Swift.

Días antes del evento, criticó al productor de la ceremonia Ken Ehrlich por “mentir” sobre su decisión de no presentarse en la noche más importante de la música.

Ehrlich dijo que la artista le respondió que “sentía que era muy tarde para preparar algo” para el show, lo que desmintió Grande, asegurando que se sintió “sofocada” por el productor.

“Sé que no estoy allí esta noche (créanme, lo intenté y aún así desearía que hubiera funcionado)”, escribió con referencia a sus diferencias con Ehrlich.

“Trato de no poner demasiado peso a estas cosas… pero joder… esto es salvaje y hermoso. Muchas gracias” indicó en twitter.