Lula moviliza a sus seguidores en São Paulo antes de la primera vuelta presidencial

El mandatario brasileño encabezó una caminata por el centro de São Paulo junto a dirigentes y candidatos de su sector.

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El cierre de la campaña de Lula Da Silva se tomó este sábado la Avenida Paulista de São Paulo, donde miles de seguidores del presidente brasileño se reunieron para acompañarlo en su último gran acto antes de las elecciones. El mandatario, de 80 años, llegó a la jornada acompañado por figuras de su sector y llamó a sus adherentes a defender la democracia y movilizar a los votantes.

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La actividad fue presentada por el Partido de los Trabajadores (PT) como “A última dança” (“El último baile”), en referencia al cierre de la campaña de Lula, quien busca conseguir un cuarto mandato no consecutivo al frente de Brasil.

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Una Avenida Paulista teñida de rojo

La jornada comenzó temprano con música y un ambiente festivo en una de las principales arterias de São Paulo. El rojo, color tradicional del PT, predominó entre los asistentes, quienes llegaron con banderas, adornos y objetos con el rostro del mandatario.

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Algunos seguidores incluso optaron por teñirse el cabello para participar de la actividad.

Lula realizó parte del recorrido sobre un camión de sonido, utilizando su tradicional sombrero Panamá para protegerse del sol. Desde el vehículo saludó y estrechó las manos de quienes se encontraban a ambos lados de la avenida.

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El presidente estuvo acompañado por el exministro de Hacienda Fernando Haddad, candidato de su sector al gobierno del estado de São Paulo, además de las candidatas al Senado Marina Silva y Simone Tebet, ambas exministras de su administración.

“Soberanía” marcó el discurso de Lula

Durante su intervención, Lula pidió a sus seguidores acudir a las urnas con tranquilidad y planteó la elección como una disputa entre la democracia y la soberanía frente a lo que calificó como “barbarie y corrupción”.

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“Vamos a necesitar de la fuerza de todos. A partir de esta caminata, nadie descansa”, afirmó el mandatario, quien también llamó a sus partidarios a conversar con sus vecinos y otras personas para incentivar la participación electoral.

La reducción de la abstención se convirtió en uno de los principales objetivos del oficialismo durante el tramo final de la campaña. Mientras su rival Flávio Bolsonaro busca ampliar el respaldo entre sectores conservadores, el equipo de Lula apuesta por llevar a más electores a las urnas.

Entre los asistentes, la palabra “soberanía” apareció de manera reiterada al explicar las razones para respaldar al presidente.

Anelisa Barreto, de 39 años, sostuvo que una eventual victoria de Bolsonaro representaría “el fin de la soberanía y el entreguismo a Estados Unidos”.

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También hubo referencias a la trayectoria política de Lula. Una de las banderas que llamó la atención llevaba una fotografía en blanco y negro del mandatario siendo levantado en hombros por compañeros sindicalistas en 1981. Varios asistentes se acercaron para fotografiarse junto a la imagen haciendo la tradicional “L” con los dedos.

Expectación ante una posible segunda vuelta

A pocas horas del inicio de los comicios, el ambiente entre los simpatizantes combinaba entusiasmo y cautela.

Algunos asistentes confiaban en que Lula pudiera resolver la elección en primera vuelta, mientras otros asumían como probable un balotaje y ya anticipaban una disputa estrecha.

Las periodistas Cláudia Erthal, de 62 años, y Janice Barcelos, de 58, ambas seguidoras de Lula desde su primera candidatura presidencial en 1989, llegaron juntas a la actividad y defendieron la continuidad de su administración.

“Su reelección es muy importante porque la alternativa a él es la peor posible. Supone un gran retroceso”, afirmó Erthal.

El cierre de campaña dejó así al oficialismo enfocado en las últimas horas antes de la votación, con la tarea de mantener movilizada a su base y, especialmente, convencer a quienes podrían no concurrir a votar.

La definición quedó en manos de los electores brasileños, que acudirían a las urnas al día siguiente para determinar si la elección tendría un ganador en primera vuelta o avanzaría a un balotaje.

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