El incremento de armas provenientes de Argentina en manos de delincuentes en Chile se ha transformado en una preocupación constante para las autoridades. Según datos proporcionados por Carabineros, entre 2022 y lo que va de 2026 se han incautado 1.144 ejemplares fabricados en el país vecino, de los cuales al menos 40 presentaban marcas de sus policías o Fuerzas Armadas.
Las estadísticas oficiales reflejan una tendencia al alza en los decomisos. En 2022 se registraron 215 armas incautadas; en 2023, la cifra ascendió a 267; durante 2024, se contabilizaron 259; y en 2025, el número llegó a 280. Para 2026, ya se han reportado 123 incautaciones adicionales, lo que evidencia la persistencia del fenómeno.
Uno de los casos más recientes ocurrió en la comuna de La Florida, donde personal de la Policía de Investigaciones (PDI) halló un subfusil Halcón oculto en el horno de un departamento. Según consignó Emol, el arma presentaba marcas asociadas a la Policía Federal Argentina y estaba acompañada de un cargador y 17 cartuchos.
Robos, corrupción y pasos fronterizos
El jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado de la PDI, subprefecto Cristián Sepúlveda, explicó que una parte importante del armamento incautado mantiene encargos por robo en Argentina. No obstante, advirtió que también podrían existir casos de corrupción, donde las armas son comercializadas y posteriormente denunciadas como sustraídas, aunque precisó que esta situación se ha detectado con menor frecuencia.
Los pasos fronterizos Los Libertadores, Pino Hachado y Cardenal Samoré concentran una parte significativa de las incautaciones, pero también se han identificado rutas de ingreso por el norte del país. Sepúlveda apuntó a la demanda de armas por parte de organizaciones vinculadas al tráfico de drogas y al control territorial, señalando que “desde Argentina ven un mercado que abastecer” debido al aumento de los delitos violentos.
Coordinación con Argentina
Según informaron las autoridades, Carabineros y la PDI mantienen comunicación con sus pares trasandinos para rastrear el origen del armamento. Las consultas incluyen los números de serie y los registros de plataformas internacionales como iArms, de Interpol.
Finalmente, las armas permanecen bajo custodia policial mientras se desarrollan los procesos judiciales y posteriormente son destruidas por Fábricas y Maestranzas del Ejército (Famae).
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