Un profundo desajuste estructural quedó al descubierto en el ecosistema de la economía circular nacional. Un estudio técnico desarrollado por la consultora Kyklos Chile, y encargado de forma directa por el sistema de gestión Valora+, determinó que más de un 30% de los neumáticos que se comercializan en el país eluden los controles de la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor).
Esta situación implica que casi un tercio del volumen total de este material no es declarado ante los registros del Estado, desconociéndose su paradero final una vez concluida su vida útil. Este fenómeno eleva los riesgos ambientales de acumulación en vertederos clandestinos, proliferación de incendios de alta complejidad técnica y la consecuente contaminación química de suelos y napas subterráneas.
Las empresas infractoras son denominadas técnicamente como “freeriders”, agentes comerciales que internan neumáticos al territorio nacional sin reportar sus movimientos ni financiar la valorización final del residuo. Desde la presidencia del directorio de Valora+ —organismo que agrupa a 78 firmas asociadas y representa el 52% del mercado regulado— explicaron que esta conducta genera una asimetría de costos injusta, convirtiéndose en una ventaja competitiva desleal frente a los actores que sí cumplen con el marco normativo ambiental.
Nuevas metas de recolección y la brecha del mercado
La entrega de este informe coincide con el cuarto año de vigencia operativa del sistema de reciclaje de Neumáticos Fuera de Uso (NFU), fijado para este 2026. Durante el presente ejercicio, las obligaciones de recolección aumentaron por decreto desde un 50% a un 80%, mientras que las exigencias de valorización escalaron de un 35% a un 60%, encendiendo alarmas sobre la velocidad de estas metas sectoriales.
Pese a que el catastro técnico demuestra que Chile posee infraestructura suficiente para procesar la materia prima —con una capacidad técnica instalada de 125.572 toneladas anuales operando actualmente a un 42,5% de su potencial real—, el principal obstáculo radica en la fragilidad de la demanda interna por los subproductos derivados, tales como el granulado de caucho.
Como reflejo de este cuello de botella comercial, las exportaciones de caucho triturado hacia mercados externos como India experimentaron un crecimiento exponencial, pasando de apenas 651 toneladas registradas durante el año 2023 a un volumen de 13.729 toneladas consolidadas al cierre de 2025. Las jefaturas generales de Valora+ advirtieron que esta tendencia externaliza la problemática ambiental en lugar de resolverla mediante el fomento de incentivos al consumo local.
Propuestas para incentivar la demanda interna
Ante la falta de poder de compra en el mercado nacional, los comités técnicos que discuten la actualización del decreto ministerial han planteado la necesidad de amoldar las metas de cumplimiento al ritmo real de absorción de la economía chilena.
Dentro de las soluciones planteadas para consumir grandes volúmenes de caucho reciclado destaca la integración de este residuo como combustible alternativo en los hornos de la industria cementera (coprocesamiento). Asimismo, se propone su uso masivo en obras de infraestructura vial mediante la incorporación obligatoria de mezclas de caucho y asfalto para la pavimentación de carreteras. Desde el sector privado apuntan a que el Estado adopte un rol activo incorporando estas exigencias de material reciclado en las bases de licitación pública para la construcción de calles, pasajes y rutas interurbanas.