El bienestar de los profesores se ha convertido en uno de los principales desafíos para el sistema educativo chileno. Así lo revela el estudio “Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas”, desarrollado por Fundación SM junto al Centro de Estudios Saberes Docentes de la Universidad de Chile, que advierte sobre una preocupante tendencia: cada año alrededor de 8.200 docentes abandonan el sistema educativo, equivalente al 4,1% del profesorado nacional.
La investigación pone de manifiesto una realidad que afecta tanto a quienes ejercen la profesión como a la calidad de la educación. El desgaste acumulado, las exigencias administrativas, la creciente complejidad de la convivencia escolar y la percepción de falta de respaldo institucional están llevando a miles de profesores a replantearse su continuidad en las aulas.
«Esta fuga de talento no es un fenómeno aislado, sino el síntoma local de una crisis global», señala Rafael Gómez, director de Fundación SM, quien recuerda que organismos internacionales como la UNESCO han proyectado un déficit superior a los 44 millones de docentes en el mundo para el año 2030.
La vocación que también desgasta
El estudio se desarrolló a través de entrevistas y grupos de conversación con profesores de educación parvularia, básica y media de establecimientos de las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío.
PUBLICIDAD
Uno de los hallazgos más relevantes es la paradoja que viven muchos docentes: la relación con sus estudiantes es la principal motivación para permanecer en la profesión, pero al mismo tiempo se ha transformado en una de las mayores fuentes de desgaste.
Los participantes señalaron que cada vez enfrentan más situaciones vinculadas a problemas de convivencia, salud mental y necesidades socioemocionales de los estudiantes. Sin embargo, muchas veces no cuentan con equipos especializados que los apoyen, debiendo asumir tareas de contención emocional para las cuales no siempre fueron preparados.
Esta situación genera altos niveles de estrés y afecta directamente su bienestar psicológico y emocional.
La compleja relación con los apoderados
Otro de los factores identificados por el estudio es la creciente tensión entre docentes y familias.
Los profesores perciben una pérdida progresiva de autoridad dentro del aula y manifiestan sentirse expuestos frente a cuestionamientos permanentes de algunos apoderados. En muchos casos, señalan que los conflictos terminan generando una sensación de vulnerabilidad y falta de respaldo por parte de las instituciones educativas.
Andrea Carrasco, investigadora de Saberes Docentes de la Universidad de Chile, destaca que el rol de los equipos directivos resulta fundamental para enfrentar estas situaciones.
PUBLICIDAD
Según el informe, cuando los docentes sienten que cuentan con apoyo institucional, los efectos negativos del conflicto disminuyen considerablemente. Por el contrario, cuando las escuelas privilegian evitar problemas administrativos antes que proteger a sus profesores, aumenta el malestar y la intención de abandonar la profesión.
El liderazgo escolar como factor clave
La investigación concluye que el liderazgo directivo puede marcar la diferencia entre la permanencia o la salida de un docente del sistema.
Los establecimientos que promueven espacios de escucha, colaboración y reconocimiento profesional generan ambientes más saludables y contribuyen a disminuir el estrés laboral. En cambio, aquellos enfocados exclusivamente en indicadores administrativos, cumplimiento de metas y resultados estandarizados presentan mayores niveles de desgaste entre sus equipos.
Bajo este enfoque surge el concepto de «Escuelas que cuidan», impulsado por Fundación SM, que propone poner en el centro el bienestar de quienes trabajan en educación y fortalecer las relaciones humanas dentro de las comunidades escolares.
Un desafío para las políticas públicas
Los autores del estudio plantean que el bienestar docente debe dejar de ser considerado una responsabilidad individual y convertirse en una política pública permanente.
Entre las recomendaciones destacan la incorporación de indicadores de bienestar laboral en la evaluación de los establecimientos, el fortalecimiento de los equipos de apoyo psicosocial y la generación de estrategias que permitan reducir la carga burocrática que enfrentan los docentes.
«La sostenibilidad del sistema educativo depende de transformar las escuelas en espacios de cuidado mutuo, donde el vínculo humano sea tan importante como los resultados académicos», sostiene Rafael Gómez.
En momentos en que Chile debate nuevas reformas educativas y medidas para fortalecer la convivencia escolar, el informe plantea una advertencia clara: si no se mejoran las condiciones de trabajo de los profesores, el país podría enfrentar crecientes dificultades para atraer y retener a quienes cumplen una función esencial en la formación de las nuevas generaciones.
Comunidad Epicentro
Únete a nuestra página en Facebook y se parte de la comunidad
👍 Seguir Página