Un episodio completamente fuera de lo común interrumpió la tranquilidad de los peatones que recorrían el centro de San Antonio, en la Región de Valparaíso. Un adolescente de apenas 16 años protagonizó una veloz huida y una posterior persecución policial mientras conducía un taxicolectivo, terminando su carrera con múltiples daños materiales y una gran congestión vehicular en pleno corazón comercial de la comuna puerto.
Huida frustrada y choques en cadena
El incidente ocurrió pasado el mediodía de este sábado, cuando el menor circulaba a bordo de un automóvil Chevrolet Sail en dirección al poniente. Al percatarse de que más adelante se ejecutaba una fiscalización vehicular de rutina, el joven conductor reaccionó con pánico, cambió bruscamente de pista y terminó colisionando de costado a un automóvil particular que se trasladaba por la misma vía.
Posteriormente, una funcionaria de Carabineros que participaba del operativo le ordenó detener la marcha de inmediato de forma manual. Sin embargo, el conductor decidió acelerar a fondo para escapar hacia las inmediaciones del centro comercial local. La patrulla mixta de seguridad inició un seguimiento que culminó pocas cuadras más adelante, específicamente en la intersección de las avenidas Pedro Montt con Barros Luco, donde el joven se topó de frente con un semáforo en rojo.
Detención y resolución de los tribunales
En un último intento desesperado por eludir el atochamiento vehicular de la esquina, el infractor maniobró de forma peligrosa y terminó impactando con violencia a otros dos automóviles que esperaban el cambio de luces. Las tres colisiones sucesivas provocaron daños de consideración en las carrocerías de los afectados, aunque afortunadamente no se reportaron civiles ni uniformados lesionados.
Según la investigación policial posterior, al momento de ser fiscalizado en el suelo, el menor no portaba su cédula de identidad ni ningún documento de conducir. En sus primeras declaraciones ante los efectivos policiales, el adolescente confesó de manera espontánea que le había sacado el vehículo de trabajo a su padre sin su autorización previa. El fiscal de turno derivó los antecedentes del caso al Tribunal de Familia, organismo que dispuso que el implicado fuera entregado a sus tutores y dejado en libertad, quedando a la espera de una citación oficial para declarar por los destrozos.
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