Una nueva e intensa tormenta política sacude los pasillos del Ministerio de Ciencia. La ministra Ximena Lincolao quedó en el centro de severos cuestionamientos públicos tras revelarse que sostuvo reuniones de alto nivel con lobbistas y ejecutivos vinculados a los gigantes tecnológicos Google y Meta sin haberlas inscrito en los registros oficiales de la Ley de Lobby, vulnerando los pilares de la agenda de probidad que el Ejecutivo intenta promover en las regiones del país, incluida la Región de Valparaíso.
Advertencias internas ignoradas y citas paralelas
El historial de las citas ocultas fue destapado por una investigación de diario La Tercera, la cual detalla que el primer evento ocurrió de manera telemática el pasado 4 de abril con el equipo de Google. El segundo episodio, de carácter presencial, se fechó el 9 de abril, instancia donde Lincolao compartió mesa con la ministra de Energía, Ximena Rincón, y directivos de Meta. Lo que encendió las alarmas es que mientras el Ministerio de Energía sí transparentó el encuentro vespertino, la cartera de Ciencia borró todo rastro de la participación de su titular.
La situación escaló en gravedad luego de que funcionarios de la misma repartición ministerial filtraran de forma interna que la ministra estaba plenamente consciente de los protocolos obligatorios de transparencia. De acuerdo con estos testimonios, los equipos jurídicos y de comunicaciones le habrían advertido de manera explícita y en múltiples ocasiones la necesidad regulatoria de subir estas audiencias a la plataforma pública para evitar suspicacias con los grupos de interés económico.
La defensa técnica de la ministra
Ante la ola de críticas transversales del arco parlamentario, Lincolao rompió el silencio y descartó haber cometido una infracción a las leyes de transparencia del Estado, justificando la naturaleza de los polémicos diálogos. Respecto al contacto con Google, la autoridad argumentó que se trató de un enlace estrictamente informático con la firma BS Tecnología para solucionar un problema operativo. «El objetivo de la cita era coordinar la recuperación del acceso a la consola del dominio web institucional», aseguró.
En relación con el entramado con la matriz de Facebook e Instagram, la ministra derivó parte de las responsabilidades al señalar que la cita matinal original fue atendida por la subsecretaría y quedó anotada bajo el reglamento. Sin embargo, no entregó argumentos concluyentes de por qué la segunda reunión de la tarde, donde ella estuvo presente junto a la ministra Rincón, terminó completamente omitida del sistema central fiscalizador.
Un historial de flancos abiertos
Esta controversia toma un cariz más complejo debido al adverso panorama que arrastra la secretaria de Estado en el último trimestre. Hace solo unas semanas, la jefa de cartera enfrentó duras recriminaciones tras confirmarse que ocultó deliberadamente la existencia de tres sociedades comerciales de su propiedad en su declaración obligatoria de patrimonio e intereses ante la Contraloría.
En paralelo, la gestión de Lincolao sigue tensionada por el quiebre absoluto que provocó la bullada renuncia del exsubsecretario de la cartera, Rafael Araos. Al momento de abandonar el palacio gubernamental, la otrora autoridad técnica acusó formalmente a la ministra de estar orquestando un plan de despidos masivos e injustificados de profesionales experimentados dentro del ministerio, un panorama de inestabilidad interna que hoy se profundiza con estas dudas sobre la probidad en su agenda.
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