“¿Voz ronca?”: Los 5 hábitos cotidianos que están afectando tus cuerdas vocales este otoño

Los cambios de temperatura y la falta de hidratación en otoño aumentan los riesgos de disfonía y fatiga vocal. Gonzalo Gallardo, director de Fonoaudiología de la UNAB, detalla los errores más frecuentes y cómo evitarlos.

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Con el avance del otoño y los cambios bruscos de temperatura, las molestias respiratorias como resfríos, congestión nasal, tos y alergias impactan directamente en la salud vocal de las personas.

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Según explica Gonzalo Gallardo, director de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), durante esta época se genera una irritación e inflamación en la laringe, específicamente donde se encuentran los pliegues vocales. A este factor viral se suma el paso constante entre ambientes fríos y espacios calefaccionados, lo que altera la hidratación de las mucosas y compromete el funcionamiento normal de la voz.

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Prácticas de riesgo y desgaste progresivo

Uno de los errores más frecuentes es elevar la voz en ambientes ruidosos como oficinas o restaurantes, lo que provoca un desgaste progresivo y un esfuerzo innecesario en las cuerdas vocales. Asimismo, muchas personas cometen la equivocación de seguir utilizando su voz de manera normal cuando existe congestión o irritación, ignorando que forzarla bajo inflamación puede aumentar el daño y prolongar los síntomas de ronquera.

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El hábito de carraspear constantemente también es perjudicial, ya que aclara la garganta de forma repetitiva e irrita aún más las estructuras; los especialistas recomiendan reemplazar este gesto por pequeños sorbos de agua.

Impacto del teletrabajo y la deshidratación

El sobreuso vocal también se ha visto potenciado por el teletrabajo y las largas reuniones virtuales, donde las personas aumentan la intensidad del habla sin percatarse o pasan horas sin realizar las pausas necesarias.

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Por otro lado, el consumo de agua suele disminuir drásticamente en otoño debido a la baja sensación de sed provocada por el frío. Esta falta de hidratación quita flexibilidad a las cuerdas vocales, obligándolas a realizar un mayor esfuerzo para producir sonido, lo que eleva el riesgo de lesiones. Además, factores como el exceso de cafeína, el alcohol y los ambientes secos potencian la sequedad en la zona laríngea.

Finalmente, Gallardo advierte que la voz no es solo una herramienta de comunicación, sino un reflejo del estado general de salud. Se recomienda mantener una hidratación constante, evitar hablar por encima del ruido ambiental y realizar pausas vocales efectivas durante la jornada laboral.

En caso de presentar una disfonía o molestias persistentes que duren más de una o dos semanas, resulta fundamental realizar una consulta con un especialista para prevenir daños mayores.

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