Lunes 20 abril de 2026 | Publicado a las 11:30 am · Actualizado a las 11:38 am
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Madre de joven acusado por crimen de inspectora en Calama rompe el silencio: “La gente juzga sin saber”
La mujer reveló detalles sobre la fobia social y el miedo irracional al entorno que sufría su hijo antes del fatal ataque en el Instituto Silva Lezaeta.
Tras semanas de hermetismo, la madre de Hernán Meneses, el joven imputado por el asesinato de la inspectora María Victoria Reyes en Calama, rompió el silencio para entregar un crudo testimonio. En medio de un clima de amenazas que la obligan a resguardar su identidad, la mujer abordó la compleja realidad de salud mental que atravesaba su hijo antes del trágico suceso del pasado 27 de marzo, un caso que ha encendido las alarmas sobre la seguridad y el bienestar psicológico en las comunidades educativas de todo el país.
Dudas sobre el tratamiento y salud mental
En su relato, la mujer planteó interrogantes directas sobre la atención profesional que recibió el joven antes del ataque. Según su visión, existe la posibilidad de que los especialistas hayan fallado tanto en el diagnóstico como en la administración de fármacos. «La gente juzga sin saber. Me pregunto: ‘¿Por qué mi hijo, por qué?'», señaló en entrevista con Chilevisión, reconociendo que en su desesperación ha llegado a buscar explicaciones que van más allá de lo médico para entender el cambio de conducta de Meneses.
El miedo constante a la sociedad
Un factor determinante en los días previos al crimen habría sido una aguda fobia social alimentada por el consumo de noticias negativas. La madre describió un estado de paranoia constante en el joven, quien sentía un pánico irracional a ser atacado en la vía pública o en situaciones cotidianas. Según explicó, el sentimiento de ser invisible para su entorno y la desconexión con la realidad social profundizaron un cuadro de desánimo que lo mantenía en alerta permanente, pidiéndole incluso que subiera los vidrios del auto por temor a los desconocidos.
Un perdón ante la evidencia irrefutable
Pese a intentar explicar el contexto psicológico que rodeaba a su hijo, la mujer fue enfática en señalar que no intenta justificar el asesinato. Reconoció que las pruebas del ataque en el Instituto Obispo Silva Lezaeta son evidentes y que el dolor causado a la familia de la inspectora es irreparable. «No hay palabra que vaya a devolver la vida de ella», sentenció, subrayando la impotencia de no haber podido evitar la tragedia a pesar de sus esfuerzos como madre trabajadora.