La Corte de Apelaciones de Rancagua cerró la puerta a cualquier posibilidad de libertad para Claudia Bustamante, la excarabinera imputada por su participación clave en el cinematográfico robo a la sucursal Brinks ocurrido en agosto de 2024.

En un fallo unánime, el tribunal de alzada respaldó la decisión del Juzgado de Garantía, confirmando la medida cautelar de prisión preventiva. Los magistrados desestimaron uno a uno los argumentos de la defensa, estableciendo que la libertad de la exfuncionaria constituye un evidente “peligro para la sociedad”.

La delataron sus propios cómplices

Lo más revelador del fallo es la contundencia de la prueba testimonial. La Corte sostuvo que la evidencia es abrumadora:

“Existen a lo menos ocho imputados que, de manera conteste, señalan que la imputada tuvo participación en los hechos”.

Esta declaración echa por tierra la teoría de que Bustamante era una actriz secundaria. Según la resolución, su rol fue “estratégico y operativo”, y no se limitó solo al día del atraco. La justicia determinó que ella participó activamente en la planificación previa y en las maniobras de encubrimiento posteriores.

Traición al uniforme

El agravante principal sigue siendo su condición de funcionaria pública al momento del delito. El tribunal destacó que Bustamante aprovechó su posición dentro de Carabineros para “facilitar la comisión del delito y asegurar la impunidad de los involucrados”.

Actualmente, Bustamante enfrenta cargos por robo con intimidación y asociación criminal, en una causa compleja que ha puesto en tela de juicio los controles internos de la policía uniformada frente al crimen organizado.