lunes 2 febrero de 2026 | Publicado a las 3:51 pm · Actualizado a las 3:51 pm
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“Enseñaba Ética y te obligaba a comprar su libro”: El perfil desconocido de Ángela Vivanco en la UC
Mientras cumple su primera semana en prisión preventiva, exestudiantes de la UC rompen el silencio. Describen a una docente "seca" pero soberbia, que reprobaba sin piedad, exigía comprar sus propios textos y se rodeaba de un grupo selecto de alumnos.
El viernes pasado, Ángela Vivanco hizo historia de la peor manera: se convirtió en la primera exministra de la Corte Suprema en ingresar a la cárcel bajo prisión preventiva. Pero antes de ser la imputada por cohecho en el caso “Muñeca Bielorrusa”, Vivanco fue durante 40 años una de las docentes más temidas de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica.
Hoy, con la “intocable” tras las rejas, sus exalumnos han comenzado a hablar. En un reportaje recogido por Las Últimas Noticias, diversos testimonios dibujan el perfil de una académica que mezclaba la excelencia con el autoritarismo y un marcado sesgo elitista.
“El colador” y el negocio del libro
Una exalumna que cursó el ramo entre 2011 y 2012 recordó la fama de “cortacabezas” de la exmagistrada. “Su primer semestre era como el colador. Sus pruebas eran orales y todos le tenían miedo o, al menos, respeto. No había segundas oportunidades”, relató.
Pero lo que más indignación causa hoy es la exigencia económica que imponía a mechones de primer año. “Te hacía comprar su libro, no podíamos usar fotocopia”, denunció la abogada, recordando que para estudiantes novatos, ese gasto “eran lucas” importantes.
La ironía del destino no pasa desapercibida. Quien hoy es acusada de lavado de activos y cohecho, dedicaba parte de sus cátedras a la moralidad. “Hablaba a veces de la ética y tenía capítulos del libro dedicados a eso y a la probidad en general”, recordó una exestudiante.
“Séquito de familias rimbombantes”
Otro testimonio, entregado por Lorena Pascual, compañera de escuela, profundiza en el carácter de Vivanco. Aunque reconoce que era “seca” académicamente, describe un ambiente de segregación: “Siempre rodeada de un séquito de alumnos de familias rimbombantes; siempre con sesgo de soberbia”.
Según Pascual, Vivanco generaba un “temor reverencial” y causaba rechazo en el sector más social de la universidad, congregando poder a través del miedo y la posición.
Hoy, expulsada de la UC y de la Suprema, ese temor parece haberse desvanecido, dando paso a los testimonios de quienes conocieron su «mano dura» mucho antes que la justicia.