Una noche de pesadilla vivieron los residentes de un edificio ubicado en plena Avenida Santa María, en la comuna de Recoleta. Un grupo de delincuentes protagonizó un violento “turbazo” que incluyó la retención de los conserjes y amenazas con armas de fuego a los habitantes de un departamento.

El hecho se registró cerca de las 23:00 horas del miércoles. Según los antecedentes policiales, al menos cinco individuos —vestidos con gorras deportivas y lentes oscuros— ingresaron de manera agresiva al hall de acceso, intimidando y maniatando de inmediato a los guardias de seguridad para tomar el control del recinto.

“Encañonaron a mi sobrino”

Con la recepción bajo su poder, la banda subió directamente hasta el piso 11. Su objetivo: un departamento habitado por una familia de nacionalidad china. Aunque intentaron forzar el ingreso, no lograron acceder al interior de la vivienda, pero la violencia empleada dejó en shock a las víctimas.

Una mujer del grupo familiar relató el terror vivido: los delincuentes encañonaron a su sobrino, lo que generó pánico entre los residentes. Un vecino que llegó al lugar describió a la prensa el dantesco escenario, encontrando a los conserjes aún atados de manos y a la familia visiblemente alterada.

Sabotaje a las cámaras

Lo que más preocupa a las autoridades es el nivel de planificación de la banda. Al ver frustrado el robo al departamento, los asaltantes huyeron, no sin antes ejecutar una maniobra para asegurar su impunidad:

  • Sustrajeron los teléfonos celulares de los conserjes (para evitar llamadas rápidas a Carabineros).
  • Destruyeron los discos duros del sistema de vigilancia.
  • Se llevaron algunas cámaras de seguridad físicas para no dejar registro de sus rostros.

Investigación de oficio

Pese a la gravedad del hecho, Carabineros informó que el propietario del inmueble afectado decidió no presentar una denuncia formal, posiblemente por temor a represalias.

Sin embargo, dada la connotación social del delito, la policía uniformada inició el procedimiento de oficio. Las diligencias quedaron a cargo de la Sección de Investigación Policial (SIP), quienes trabajan para dar con el paradero de la banda y recuperar cualquier registro que haya sobrevivido al sabotaje.