Una nueva actualización de la emergencia entregaron las autoridades durante la noche de este lunes.

Tras la sesión del Comité Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID), el Gobierno confirmó que la tragedia sigue escalando, reportando un doloroso aumento en el número de víctimas fatales producto de la catástrofe incendiaria.

Fue el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, quien encabezó la vocería oficial, reportando que el número de personas fallecidas asciende a 20 víctimas. Según el detalle entregado por la autoridad, la mayor parte de las pérdidas humanas se concentra en la zona más golpeada por el fuego: 19 corresponden a la Región del Biobío y una a la Región de Ñuble.

La destrucción material se multiplica

Junto con el lamentable saldo humano, el balance reveló la magnitud del daño en infraestructura y el impacto social de la emergencia. Según las cifras preliminares manejadas por el Ejecutivo, ya existen cerca de 7 mil personas damnificadas que lo han perdido todo o han visto gravemente afectadas sus vidas.

El catastro de infraestructura también sufrió un alza considerable. El ministro informó que el número de viviendas destruidas alcanza las 536, un dato que moviliza los esfuerzos estatales para la instalación de viviendas de emergencia y la aplicación de la Ficha FIBE en las zonas aseguradas.

Alerta Roja y combate activo

Respecto a la situación operativa en terreno, Elizalde señaló que actualmente existen 31 siniestros en combate, calificando la cifra como “un número relativamente alto” que mantiene exigidos al máximo a los brigadistas y bomberos.

Ante este escenario crítico, se mantiene vigente la Alerta Roja en las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía, donde las condiciones meteorológicas y la voracidad del fuego obligan a mantener todos los recursos desplegados para contener el avance de las llamas.