Una revelación que sacude el tablero político realizó el Presidente de la República, Gabriel Boric, en la recta final de su administración. En entrevista con el programa Tolerancia Cero de CNN Chile, el Mandatario abordó uno de los episodios más complejos de su gestión: los indultos otorgados a presos del Estallido Social, reconociendo por primera vez y de manera explícita que hubo errores administrativos graves en la selección de los beneficiados.

Consultado directamente sobre si sentía arrepentimiento, Boric fue claro: “Era un compromiso que yo tenía y no me arrepiento”. Sin embargo, hizo una distinción crucial y lapidaria respecto a la ejecución de la medida, admitiendo una “desprolijidad inaceptable”.

El foco de su crítica fue la inclusión de Luis Castillo, el indultado que generó mayor revuelo público debido a su extenso prontuario policial previo y su comportamiento tras salir en libertad.

La frase más contundente del Presidente fue una confesión de desconexión en la cadena de mando de aquel momento: “El problema de los antecedentes penales previos es que, los nombres que yo autoricé, no tenían… Luis Castillo no estaba dentro de las personas que yo autoricé indultar”, lanzó Boric.

El Jefe de Estado explicó que, aunque en su decisión personal había optado por excluirlo, el nombre terminó en el decreto final, lo que derivó en la salida de las autoridades políticas responsables en ese entonces. “Yo decidí, consciente de los costos que tenía, mantener los indultos… En el caso Castillo, decidí excluirlo. Ahora está preso”, sentenció.

Cabe recordar que Luis Castillo mantenía 26 causas judiciales previas al 18-O y había sido condenado en cinco oportunidades entre 2005 y 2017 por delitos como hurto, lesiones y robo con violencia.

Tras recibir el beneficio presidencial, grabó un video llamando a la insurrección (“donde exista miseria habrá rebelión”) y posteriormente fue detenido nuevamente, confirmando los temores sobre su peligrosidad.