Las alarmas ambientales se encendieron nuevamente en Concón. En las últimas horas, una serie de videos y denuncias ciudadanas han expuesto una situación crítica en la desembocadura del Aconcagua: el ingreso de una máquina retroexcavadora frontal a través del Humedal, una zona ecológicamente sensible y protegida.

Según los registros y testimonios, el paso de la maquinaria pesada habría provocado daños irreversibles a la flora local y, lo más grave, la destrucción de nidales de aves que utilizan este ecosistema para su reproducción.

Los antecedentes apuntan directamente al concesionario de la Playa La Boca, identificado como Marcos Rentería, como el responsable de la maniobra.

Permisos en duda y la “excusa” del socavón

En este sentido, el conflicto tiene un trasfondo de emergencia. Se informó que el concesionario ingresó la máquina con el objetivo de levantar un muro de contención para proteger su local comercial de la erosión y del avance del socavón que afecta al balneario. Si bien habría solicitado una autorización a la Capitanía de Puerto, esta era para “remoción de rocas” y faenas menores, no para el ingreso de maquinaria pesada a través de un santuario de la naturaleza ni para obras de ingeniería mayor.

Este incidente ocurre en un clima de alta tensión en Playa La Boca. Hace solo una semana, el mismo administrador notificó el fin de los subcontratos de arriendo a 10 locatarios debido al “alto riesgo” que implica el socavón para trabajadores y turistas.

Ahora, en un intento desesperado por frenar la erosión que amenaza su propio negocio, se habría incurrido en esta presunta irregularidad que podría derivar en sanciones administrativas y legales por daño ambiental.