Al iniciar esta entrevista, la voz suena firme, el ánimo también. Mario Guerrero habla con la tranquilidad de quien pasó por un susto, entendió el mensaje y siguió adelante. Hace pocos días debió enfrentar una urgencia médica que lo obligó a bajar el ritmo, pero hoy la historia es otra.
“Ya estoy bien, impecable. No puedo hacer fuerza por un par de semanas, por orden médica, pero ya retomé todo: promoción, ensayos, conciertos”, dice, sin dramatizar. El verano se acerca, la agenda aprieta y la música vuelve a tomar su lugar natural.
Esa idea de avanzar, incluso después de una pausa, no es nueva en su historia. Mario la conoce bien. Tal vez por eso hay canciones que, sin grandes anuncios, terminan caminando solas durante años.
“Me gustas” es una de ellas. Guitarra, armónica y nada más. Sin adornos. Sin artificios.
“Era una canción muy sencilla, incluso en producción. En ese momento Camila estaba fuerte, con mega producciones, violines, presupuestos gigantes… y yo salí con guitarra y armónica”, recuerda. No todos lo entendieron. Él sí.
“Defendí la idea de que a veces menos es más. La letra tenía un mensaje claro y profundo. Por suerte, no me equivoqué”.
“Qué fue lo que pasó contigo”
Ese riesgo creativo (apostar por lo simple, por lo honesto) es también la base del vínculo que ha construido con su público. No se trata de fórmulas ni de hits calculados.
“Yo quiero escribir canciones terrenales. Que la gente sienta que eso le está pasando a él o a ella. No me interesa sorprender al músico, me interesa sorprender el corazón”.
Desde ahí nace también su nuevo single, “Qué fue lo que pasó contigo”. Una pregunta directa. Incómoda. Universal.
“Todos hemos vivido eso. Estaba todo bien y de un momento a otro cambió. ¿En qué momento pasó? ¿Cuándo dejaste de mirarme igual?”.
Una historia que necesitó silencio
Curiosamente, esa pregunta no nació ahora. Como muchas cosas importantes, necesitó tiempo y distancia.
La canción empezó a escribirse en pandemia. Dormía en una carpeta con otro nombre: “No miento”. Hasta que algo hizo clic.
“Revisando maquetas, vuelvo a escucharla y me encanta. Pero el título no decía nada. Leo la letra y llego a esa frase: ¿Qué fue lo que pasó contigo? Y ahí entendí todo”.
No era solo una pregunta para una pareja. Era una pregunta que también interpela al entorno, a la familia, a los amigos. A todos los que quedan orbitando cuando una relación se rompe.
Reconstruirse como identidad
Ese proceso de dejar reposar, mirar de nuevo y volver a empezar conecta directamente con la etapa actual del artista. Lo que él llama su era Guerrero no es solo un concepto musical.
“Tiene que ver con reconstruirse, rearmarse. Con entender que mis canciones van directo a un corazón que puede estar enamorado o sufriendo”.
Romántico popular. Así define el lugar al que quiere llevar su música. Y ahí, dice, esta canción toca el punto exacto.
El escenario como punto de encuentro
Todo ese recorrido —las canciones, las pausas, las reconstrucciones— desemboca naturalmente en el escenario. Y el Teatro Teletón será el próximo punto de encuentro, específicamente este 18 de diciembre.
“Va a ser un show largo. Una hora cuarenta y siete de música, más conversar, más hablar… fácil llegamos a las dos horas”.
La invitación es clara: ir con ganas de cantar, de gritarle al amor o al desamor. De sufrir un poco. De vibrar.
“Yo disfruto mucho el escenario. El público. Cantar es algo que vibro de verdad”.
Lo que sostiene el camino
Detrás de ese disfrute hay algo menos visible, pero igual de decisivo. La vigencia, dice Guerrero, no se sostiene solo con emoción.
“Es disciplina, trabajo y pasión. El talento, si existe, te da un 10%. El otro 90% es trabajo”. Crear, escribir, producir, grabar, moverse, insistir. Hacer que las cosas pasen.
“Hay mucha gente talentosa que se queda en el camino. Y es lamentable”.
Con esa conciencia del esfuerzo recorrido, el presente se vive distinto. “Me hace feliz seguir entregando canciones. Vivir de la música. Trabajar en lo que amo”.
Se siente agradecido. Consciente del privilegio de conectar con personas que se le acercan con cariño, con historias, con amor.
“Más que canciones, es la posibilidad de llegar a la gente”.
Cuando la pregunta deja de ser canción
Al final, la pregunta vuelve. Pero esta vez no es parte del estribillo.
¿Qué fue lo que pasó contigo, Mario?
Él no apura la respuesta. Habla de seguir creando en un futuro, quizás desde otro formato. De escribir. De ayudar desde un lugar menos expuesto. Incluso bajo un seudónimo.
“No me interesa contar mi vida como biografía. Me interesa escribir para conectar, para ayudar. Desde otro lugar”.
La pregunta queda abierta. Como su música.
Y tal vez ahí esté la clave: no en cerrarla, sino en seguir avanzando con ella.
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