La alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, abordó los resultados de esta segunda vuelta presidencial y reconoció hidalgamente el triunfo de José Antonio Kast, leyendo el resultado no como un cheque en blanco, sino como una respuesta a una demanda social crítica: la seguridad.

“Una parte importante del país ha optado por darle una oportunidad a José Antonio Kast, motivada por preocupaciones reales como la seguridad, el orden y el futuro de sus familias. Esa decisión es legítima y merece respeto”, señaló Ripamonti, validando el veredicto de las urnas.

No obstante, su discurso también tuvo un matiz de contención emocional hacia el electorado progresista, reconociendo que existe un sector que mira con incertidumbre el futuro: “Ese miedo existe y no puede ser minimizado”, advirtió.

Colaboración exigente y defensa de Jara

En su rol de autoridad local, Ripamonti trazó inmediatamente la línea de relación con el futuro Ejecutivo que asumirá en 2026. Lejos de atrincherarse, ofreció una postura de colaboración pragmática, pero fiscalizadora. “El presidente electo ha hecho promesas y ha fijado plazos. Desde el municipio vamos a colaborar y exigir, porque la seguridad no es un eslogan: es una urgencia real”, sentenció, poniendo el foco en las necesidades urgentes de los cerros y el plan de la ciudad.

De esta manera, la alcaldesa dedicó sentidas palabras a su aliada política, Jeannette Jara, a quien calificó como una “líder extraordinaria”

Finalmente, Ripamonti cerró su intervención garantizando que, bajo su administración, Viña del Mar seguirá siendo un “espacio seguro” donde se cuidará a todas las personas, reafirmando su compromiso de avanzar “incluso en tiempos complejos”.