Una ceremonia marcada por la emotividad y la tensión geopolítica se vivió este miércoles en el Ayuntamiento de Oslo. La entrega del Nobel de la Paz 2025 tuvo una protagonista ausente en el escenario, pero presente en el discurso global: la líder opositora venezolana María Corina Machado.

Pese a los esfuerzos logísticos y diplomáticos, la galardonada no alcanzó a llegar al acto oficial, siendo su hija, Ana Corina Sosa Machado, quien subió al estrado para recibir el reconocimiento en representación de la lucha democrática de su país.

La noticia repercutió inmediatamente en la Región de Valparaíso, hogar de una de las comunidades venezolanas más grandes de la zona central y sede del Congreso Nacional, donde la figura de Machado ha sido objeto constante de debate entre las bancadas parlamentarias. Mientras en Noruega se celebraba el acto, el Instituto Nobel emitió un comunicado urgente para calmar la incertidumbre sobre el paradero de la dirigente, quien se mantenía en la clandestinidad desde agosto de 2024.

Una travesía de alto riesgo

Desde la organización confirmaron que, aunque Machado no pudo estar presente al momento de la entrega, se encuentra “a salvo” y en tránsito hacia Europa. El viaje fue calificado por la entidad como una operación en una “situación de extremo peligro”, dada la persecución política que enfrenta en Venezuela. El director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, detalló a la prensa internacional que se espera el arribo de la líder a la capital noruega entre la noche de este miércoles y la mañana del jueves.

“Aunque no podrá llegar a la ceremonia ni a los actos de hoy, nos alegra profundamente confirmar que está a salvo y que estará con nosotros en Oslo”.
— Comunicado oficial del Instituto Nobel.

La entrega del galardón a manos de su hija simbolizó la resistencia de la diáspora venezolana. Erik Aasheim, portavoz del instituto, reconoció que los tiempos de traslado son inciertos debido a la complejidad de la salida de Machado de su país natal.