Una pareja extranjera fue detenida en La Serena acusada de trata de personas con fines de explotación sexual, luego de que la PDI recibiera una alerta internacional que permitió ubicar a una joven paraguaya retenida contra su voluntad. El operativo terminó con tres mujeres rescatadas y los imputados —un venezolano en situación migratoria irregular y su pareja paraguaya— bajo investigación.

Lo que detonó todo fue una llamada urgente desde Paraguay. Una de las víctimas logró escapar por unos segundos, lo justo para alcanzar un teléfono y avisar a su familia. Desde allá, la alerta llegó a la policía local y, en paralelo, a la Comunidad Internacional Policial Contra el Secuestro y la Extorsión (CIPSE). Con esa información, la Bipe Antisecuestros Metropolitana activó el operativo junto a la Britrap Metropolitana.

Según los antecedentes, las jóvenes —todas de 18 años— fueron captadas en Paraguay con la promesa de trabajar como niñeras en Chile. “Les quitaban el pasaporte, quedaban endeudadas y bajo coacción eran obligadas a ejercer prostitución”, explicó el fiscal regional de Coquimbo, Patricio Cooper. Su frase cae como un golpe seco: el mismo libreto de siempre en estos delitos, repetido a puertas cerradas.

Después de esto, los detectives rastrearon el domicilio que la víctima mencionó. En ese departamento de La Serena encontraron a otras dos mujeres paraguayas en la misma condición. El jefe de la Bipe Antisecuestros, subprefecto Hassel Barrientos, dijo que la víctima “estuvo en cautiverio y sometida a trata de personas”, y que las diligencias permitieron ubicar el lugar donde se realizaba la explotación.

Lo que sigue es una investigación que deberá definir las responsabilidades de la pareja detenida, mientras las víctimas reciben apoyo. Casos así siempre dejan una sensación áspera: la constatación de que, detrás de cada puerta cerrada, puede haber una historia que nadie quiso ver.