El sorteo del Mundial de Norteamérica 2026 comenzó este viernes en Washington con un momento inesperado para la audiencia: la FIFA entregó su recién creado Premio de la Paz al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anfitrión de la mayoría de los partidos del torneo. El Mandatario recibió el reconocimiento en el Kennedy Center, justo antes de que las 48 selecciones conocieran sus rivales.

Trump tomó el escenario como si fuese una extensión natural de su campaña. Agradeció el galardón, lo llamó “uno de los grandes honores” de su vida y afirmó que “el mundo es más seguro ahora”. Lo dijo con el trofeo dorado entre las manos y una medalla al cuello, en un gesto que la FIFA buscó destacar para abrir la ceremonia.

Lo que sigue es la cercanía entre Trump y el presidente del organismo, Gianni Infantino. El dirigente suizo ha multiplicado los guiños hacia el estadounidense, que controla 11 de las 16 sedes del Mundial 2026, incluida la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

Trump ha convertido el campeonato en un símbolo de su segunda presidencia, pese a las críticas por su política migratoria y sus amenazas de retirar partidos en ciudades gobernadas por demócratas. También mantiene tensiones con México y Canadá por exigencias arancelarias que han marcado la relación entre los tres organizadores.

Aun así, en el escenario se vio otra postal: Trump junto a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, y Mark Carney, primer ministro de Canadá. “Hemos trabajado estrechamente… y la relación ha sido excepcional”, dijo el estadounidense. Sheinbaum, por su parte, aprovechó el micrófono para remarcar el orgullo mexicano por recibir el Mundial por tercera vez y recordar que “el juego de pelota” viene desde tiempos ancestrales.