Cristal Aguilera, hermana de Krishna Aguilera, acudió al Centro de Justicia para solicitar medidas de protección para ella y sus dos hijas. Lo hizo tras asegurar que aún corre riesgo luego del crimen de la joven de 19 años, encontrada sin vida en Calera de Tango después de 22 días desaparecida.

En compañía de su abogado, Aguilera manifestó que el asesinato de su hermana corresponde a un “narcofemicidio”, un concepto que ambos creen que debe abrir una discusión penal urgente.

Después de esto, detalló que pese a que hay nueve detenidos, el riesgo no desaparece. ¿La razón? El vínculo del “Guatón Beltrán”, principal imputado, con redes de tráfico de drogas.

No me siento completamente segura porque estoy sola. Tengo que andar acompañada… Yo busco justicia, resguardo”, dijo, dejando ver un cansancio que no cabe en ninguna carpeta de Fiscalía.

En paralelo, apuntó a la amenaza que —según ella— representa el imputado incluso en prisión preventiva. “Este hombre busca a menores de edad, a mujeres jóvenes, para ponerlas a traficar y después las mata como si nada”, afirmó. Su frase cayó pesada, como un portazo en una sala llena de ecos.

Lo que más pide es simple y brutal: que el imputado no vuelva a salir de la cárcel, por su seguridad y la de sus hijas. “Si este hombre llega a salir, va a seguir haciendo lo mismo con todas las niñas que le queden por delante”, agregó.

El abogado Pedro Díaz insistió en la necesidad de tipificar el narcofemicidio, señalando que delitos con este patrón deben tener penas asociadas al perpetuo calificado. También confirmó que presentaron una querella y que este tipo de casos requiere un seguimiento diferenciado, considerando los riesgos que hoy denuncia Cristal.

Según el equipo jurídico, la legislación chilena no aborda suficientemente situaciones donde existe un vínculo afectivo mezclado con redes de tráfico. Y ese vacío legal es justamente el que deja expuestas a familias completas. “Hay delitos como este que deben tener una penalidad inmediata”, dijo Díaz.