En una jornada marcada por la tensión política y la creciente crisis de inseguridad que afecta al país, el Congreso de Perú destituyó a la presidenta Dina Boluarte por “incapacidad moral” para gobernar.

La medida fue aprobada con 123 votos a favor de los 130 parlamentarios presentes, poniendo fin a su mandato iniciado en diciembre de 2022.

La sesión extraordinaria fue convocada tras un violento tiroteo durante un concierto en Lima, que evidenció la escalada delictual que vive el país. En medio del debate, Boluarte fue citada a defenderse, pero no se presentó, lo que aceleró el proceso y derivó en su destitución inmediata.

El Congreso asume el poder

“En consecuencia, ha sido aprobada la vacancia de la presidenta de la República”, anunció José Jerí, titular del Congreso y militante del partido Somos Perú, quien asumió la presidencia de manera interina hasta julio de 2026.

La decisión se adoptó luego de que el Parlamento rechazara una moción de censura y optara por entregar el mando al jefe legislativo. Jerí, de 38 años, juró el cargo tras una votación relámpago en la que los bloques oficialistas y opositores coincidieron en la necesidad de “restablecer el orden institucional”.

Reacción de Boluarte y contexto de violencia

Desde su salida del Palacio de Gobierno, Dina Boluarte denunció que su destitución “tiene graves implicancias para la democracia peruana”, y aseguró ser “una mujer demócrata que ha trabajado por el bienestar del pueblo”.

La mandataria enfrentaba múltiples cuestionamientos por su manejo de la crisis de seguridad, tras meses de homicidios, extorsiones y atentados en distintas regiones. El detonante fue un ataque armado ocurrido durante un concierto del grupo de cumbia Agua Marina en Chorrillos, que dejó cinco heridos y sembró el pánico entre los asistentes.

Ola de criminalidad y erosión política

El tiroteo en Lima fue interpretado como la gota que colmó el vaso para un Congreso que ya había presentado ocho mociones de vacancia contra Boluarte. En esta oportunidad, la mandataria perdió el respaldo de sus antiguos aliados políticos, incluyendo Fuerza Popular, Alianza para el Progreso y Renovación Popular, que decidieron apoyar su destitución.

Durante su gestión, las protestas sociales dejaron al menos 50 civiles fallecidos, según informes de Naciones Unidas, la mayoría por heridas de bala en el contexto de manifestaciones reprimidas por las fuerzas del orden.

Un nuevo capítulo de inestabilidad

Boluarte había asumido el poder el 7 de diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, quien actualmente enfrenta un proceso judicial por presunta rebelión. Pese a prometer su renuncia si Castillo caía, la presidenta mantuvo el cargo, lo que erosionó rápidamente su legitimidad.

Con su salida, Perú suma un nuevo episodio de inestabilidad política en menos de una década: siete presidentes en apenas siete años. El nuevo gobierno deberá enfrentar un escenario marcado por la desconfianza ciudadana, la crisis de seguridad y el desafío de convocar elecciones presidenciales y legislativas en 2026.