Durante la madrugada del domingo, un grupo de personas dejó el cuerpo de un joven de 23 años en la entrada del Hospital Luis Tisné, en la comuna de Peñalolén, y luego escapó del lugar. La víctima tenía un impacto de bala y fue declarada muerta al llegar.

Pasada la medianoche, el personal del hospital recibió a un hombre herido que fue ingresado por terceros. Sin embargo, ya no tenía signos vitales. No hubo mayor interacción: lo dejaron y se fueron. Así de directo.

La situación encendió las alertas de la Fiscalía ECOH, que activó a la Brigada de Homicidios y al Laboratorio de Criminalística Central (Lacrim) de la PDI para esclarecer qué ocurrió realmente.

El fiscal Eduardo Pontigo confirmó que el fallecido es chileno, de 23 años, y que el equipo ya está trabajando en el empadronamiento de testigos, revisión de cámaras del recinto y análisis del tráfico de llamadas. “Se están realizando pericias relativas a la georreferenciación de los teléfonos celulares involucrados”, detalló.

Por ahora, se desconoce quiénes iban en el auto y dónde ocurrió el disparo. La principal línea investigativa apunta a un posible ajuste de cuentas, pero aún no hay nada confirmado.