martes 8 abril de 2025 | Publicado a las 6:57 pm · Actualizado a las 6:57 pm
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Emotivo adiós de Isabel Allende al Senado tras fallo del TC
Tras 31 años de carrera parlamentaria, Isabel Allende compartió un emotivo discurso en el Senado, donde subrayó su vocación de servicio público y su dolor por la destitución.
Isabel Allende Bussi, exsenadora por el Partido Socialista (PS), se despidió este martes de la Cámara Alta tras ser destituida por el Tribunal Constitucional (TC), a raíz de la fallida compraventa de la casa de su padre, Salvador Allende. La exparlamentaria de 31 años de trayectoria política pronunció un emotivo discurso, con lágrimas en los ojos, marcando su salida de la política institucional.
Allende subrayó que, aunque el error fue no haber consultado más sobre la posible inhabilidad constitucional que le costó el cargo, en ningún momento se le advirtió de esa situación. “Quizás mi error fue no haber consultado más, pero en ningún momento, y quiero repetirlo, en ningún momento ningún ministerio, ningún funcionario, ninguna autoridad involucrada nos advirtió o recordó que existía una posible inhabilidad constitucional”, afirmó visiblemente afectada.
Bajo esa línea, la exsenadora también explicó que el Tribunal Constitucional determinó su destitución, aunque la compra de la casa para un museo nunca se concretó, debido a que, si bien el contrato no se realizó, Allende había firmado un documento, lo que está prohibido por la ley.
“Cesará en el cargo el diputado o senador que durante su ejercicio celebre o caucione contratos con el Estado”, mencionó Allende citando el artículo 60 de la Constitución.
De igual forma, señaló que este momento marca el fin de su carrera política en el Senado, pero no de su vocación de servicio público. “Después de décadas compartiendo este espacio democrático, me veo hoy en la necesidad y en el deber de hablar en uno de los momentos más duros de mi vida”, expresó.
Allende concluyó su intervención entre fuertes aplausos de sus compañeros, quienes la despidieron con abrazos, mostrando el respeto y cariño que muchos tenían hacia ella, especialmente en su partido, el PS, donde fue la primera presidenta.