En una alocución cargada de anuncios y referencias a temas de interés internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó su segundo discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso de su país. Con un tono desacostumbrado, realizó un llamado a la unidad y aseguró que la división del Parlamento, con una cámara controlada por republicanos y otra por demócratas, es una “nueva oportunidad política” para el país.

Entre los temas candentes no podía faltar el muro en la frontera con México, una de sus principales promesas de campaña. Si bien no declaró el estado de emergencia para obtener los fondos que le han sido esquivos, sí pidió a los congresistas que aprueben un presupuesto para construirlo. “En el pasado, la mayoría de las personas en esta sala votaron por un muro, pero el muro adecuado nunca se construyó. Lo haré construir”, aseguró.

Trump también se refirió a Venezuela, reiterando que Washington reconoce al “Gobierno legítimo de Venezuela” y al diputado Juan Guaidó como “nuevo presidente interino” de ese país. “Estamos con el pueblo venezolano en su noble búsqueda de libertad y condenamos la brutalidad del régimen” de Nicolás Maduro, cuya políticas socialistas han convertido esa nación “en un Estado de pobreza extrema y desesperación”, sostuvo.

Boom económico y terrorismo

En la misma línea, Trump se mostró “alarmado” ante algunas propuestas que han surgido en Estados Unidos, a las que calificó de “socialistas”. “EE.UU. se fundó con libertad e independencia, no bajo la coerción, dominación y control del Gobierno, y seguiremos libres. Esta noche, renovamos nuestra determinación de que EE.UU. nunca sea un país socialista”, dijo.