36 candidatos compitieron en las urnas por la Presidencia de Madagascar y, más allá de programas políticos, la mayoría comparte un denominador común: los eternos e impronunciables apellidos.

Entre ellos figura el presidente saliente, Hery Rajaonarimampianina, quien ostenta, desde que llegó al poder en enero de 2014, el récord del jefe de Estado con el apellido más largo, con un total de 19 caracteres, mientras que su nombre completo (Hery Martial Rakotoarimanana Rajaonarimampianina) alcanza los 45.

Tampoco se alejan los candidatos presidenciales Zafimahaleo Dit Dama Mahaleo Rasolofondraosolo o Haingo Andrianjakamalala Rasolofonjoa, con 42 y 35 caracteres, respectivamente.

La explicación de este fenómeno, fuente de problemas para cualquiera no nacido en la mayor isla de África, ha de buscarse en la tradición malgache previa a la colonización, donde el nombre y el apellido no se separaban, sino que cada uno era llamado por un único nombre, resultado de la mezcla entre ambos.

Aunque no existía una norma común en toda la isla a la hora de elegir los nombres (Madagascar acoge una amplia diversidad cultural, con alrededor de 15 grupos étnicos distintos) sí se trataba de un proceso ineludible en todos los casos, donde la astrología o las raíces familiares jugaban un papel importante.

En este sentido, el lingüista Narivelo Rajaonarimanana asegura que “el nombre malgache no es una etiqueta. Es un deseo, un destino, una palabra que contradice un mal destino, un recuerdo del día de nacimiento, una combinación de nombres de los padres o ancestros”.

En lo que concierne a las elecciones, las presidenciales se celebraron el 7 de noviembre, pero ningún candidato obtuvo más del 50 % de los votos en primera ronda, por lo que se pasará a una segunda vuelta programada para el 19 de diciembre de 2018.