Este jueves 17 de mayo se celebra el Día de la Hipertensión Arterial, una enfermedad que se manifiesta con el aumento de la presión que ejerce la sangre sobre las arterias de forma crónica.

Según datos de la última Encuesta Nacional de Salud, en los últimos años el 27,6% de la población chilena presentó índices de presión arterial elevada.

La médico jefe de la Central de Operaciones de Help, Dra. Ana María Bravo, explicó que esta patología es “silenciosa” y que no genera síntomas en una primera etapa, “es por esto que desde los 30 años en adelante, las personas se deben controlar anualmente, con el objetivo de intervenir lo antes posible”.

En Chile, sólo el 59,8% de los hipertensos conoce su condición, lo cual aumenta considerablemente las posibilidades de desencadenar complicaciones severas como accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, infarto o insuficiencia renal.

Al respecto, la facultativa señaló que “cuando el paciente tiene la presión alta, el corazón debe trabajar el doble para funcionar, bombeando sangre hacia el resto del cuerpo con más fuerza”.

Cuando la enfermedad sí presenta síntomas, estos pueden ser dolores de cabeza, sangramiento nasal, mareos, inestabilidad, zumbidos en el oído y bochornos. Asimismo, en algunas formas de hipertensión arterial de origen suprarrenal, pueden observarse calambres, palpitaciones y cefaleas.

Factores de riesgo

Esta patología va en aumento, ya que los estilos de vida poco saludables tienen una directa relación con su aparición. Entre ellos están trastornos metabólicos como glucosa o colesterol alto, así como obesidad, tabaquismo, abuso del alcohol y sedentarismo. Es por ello que los estilos de vida saludables son fundamentales para reducir su prevalencia.

“Actualmente la hipertensión se puede manejar con medicamentos y cambios en los hábitos, por lo que es la falta de constancia en el control de la enfermedad lo realmente peligroso”, asegura la Dra. Bravo.

Tratamiento

Parte fundamental del tratamiento son los cambios en los estilos de vida, la alimentación, control de peso y aumento de ejercicios. Específicamente, entre las medidas que podemos adoptar se encuentran:

– Reducir las calorías en personas con sobrepeso u obesidad

– Mayor consumo de frutas y verduras

– Sustituir la sal por otros condimentos

– Reducción de grasas saturadas

– Limitación de alcohol

– Cese del consumo de tabaco

– Realización periódica y progresiva de actividad física aeróbica

– Terapias farmacológicas con antihipertensivos.