En el marco del III Seminario Internacional de Patrimonio Cultural Inmaterial, la tarde de este jueves agrupaciones de todo el país mostraron en Valparaíso preparaciones basadas en alimentos que son baluartes de nuestro patrimonio culinario.

gastroChuchoca, arrope de chañar, sabores del pueblo aymara, piñones de Curarrehue, charqui de cabra, huevos azules de gallinas araucanas, variedad de papas, mermeladas y quesos. Esa es sólo una parte de la oferta gastronómica con la que se encontraron los cientos de porteños que esta tarde visitaron la Feria del Gusto, muestra organizada en el marco del tercer Seminario de Patrimonio Cultural Inmaterial, organizado por el Consejo de la Cultura, la carrera de Reconstrucción Patrimonial (DuocUC) y el Centro Regional para la Salvaguarda del Patrimonio (Crespial).


Así, uno de los pasillos del Edificio Cousiño DuocUC de Valparaíso se convirtió en el punto de encuentro para una variedad de preparaciones que daban cuenta de sabores provenientes de distintos rincones de nuestro país, muchos de ellos en peligro de desaparecer.

Rafael Torres, director regional del Consejo de la Cultura de Valparaíso, destacó la iniciativa como una forma de poner en valor el patrimonio inmaterial: “Aquí podemos ver cómo se desarrollan recetas que tienen cientos de años, cómo van mutando y cómo la gente sigue aprovechando los productos de la naturaleza y las circunstancias geográficas o características especiales de cada territorio”.

Arca del gusto

Una de las conferencias desarrolladas durante la segunda (y última) jornada del seminario fue la de Piero Sardo, presidente de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad, quien lanzó oficialmente en Chile “El arca del gusto”, proyecto internacional que busca recuperar y promover la conservación de saberes y sabores que han marcado la historia de los grupos humanos.

Sobre la importancia de rescatar aquel patrimonio culinario presente en cada rincón del mundo, Sardo comentó que “nosotros hemos disfrutado y extinguido demasiado por recursos de la tierra. De hecho, hay un incremento en extinción de variedades de vegetales y animales, en los últimos 10 años han desaparecido 250 mil especies“.

De ahí la relevancia del proyecto que ya toma forma en Chile, con una comisión cuyo principal eje es “comprender si hay un patrimonio cultural inmaterial y preservarlo a través de esos pequeños productores que los cultivan y/o producen”, dice el presidente de Slow Food.